julia
Aminoré la marcha. Julia es una seña detrás mío, tengo sus balizas en la nuca, pregonan la retirada o suelta su amenaza: Julia no hace cosquillas. Me temo que es el fin de la tregua. Ahora un espacio gordo y seguro me afecta el agua en las ojeras. Cuando ella baje habrá dejado de llover. Es una lástima no verla mojada, ese cuerpo es una pesadilla que no cree en el amor, y termina deshojando hasta la flor enjuta. Julia no se desdice ni toma prestado: es dueña.