blancanieves
Mañana cuando te levantes, cuando te ciegue el día y te aturda la calle, quedate un momento, sentime que tengo que decirte algo. Voy a decirte que no, no tengo otra cosa en los ojos que a vos y tus lunares, y tus labios dormidos formando un corazón rosado, y tu cuerpo hermoso ametrallado por el sol de mi ventana. Quieta, que no he terminado. Sos la reina, ¿a qué le tenés miedo? Aún dormida gobernás mi ritmo con un pequeño movimiento, y yo, yo no me puedo perder nada, es sublime. Pero no te hablo, ojalá pudiera poner mi boca cerca y acariciarte con cada una de mis palabras. Al menos me muevo por el aire. He plantado centinelas que te guardan y te rozan, que comparten mi devoción por vos. Ahora excedé el día, no te preocupes por nada. Todo está a salvo.