Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2015
Yo ando leyendo  el otoño que viene de vos los folios que tu paisaje interno ha ido conflagrando las cenizas que flotan luego indemnizadas por la corriente y llegan a mi mano en la ribera opuesta con la marcha ambivalente de un soldado que ha huido Soy su oyente intimado abro el signo la boca antes me descalzo tiemblo entiendo el peso exacto de una lágrima tuya los ojos empeorados por cualquier mentira o por cualquier lejanía injusta la manera de salvaguardar el escondite la plegaria tu voz Te nombro para que entregues tu sonrisa en puntas de pie y enrojezcan la vida toda el consuelo la semilla elegida en la madeja de besos lentos Te nombro para que seas conocida y no ceñida de lo malo sino de un abrazo hipodérmico de un despertar que ligue convierta sahúme aliste tus alas
Vos sos el ave que espero desde mi antena sin arnés en la cima siempre a punto de alcanzarte me suelto en una caída libre que todavía me pone a salvo me priva de tenerlo todo y es deseo precoz Quiero tu amor de cereza en temporada de almohada silente ando desnudo del hábito de esa corteza prístina y algunas glorias anteriores hurgo en el sueño intenso la mirada que recién me llega de vos Y nace detrás del velo la canción más bonita emanada del renglón de una línea que ya no separa los corazones apretados

amén

El universo, dentro mío, te ha dado como el sueño de un niño que anhela.  Sean tus ojos los lirios que huelen al olvido de las cosas, al abrazo perpetuo.  Sea la curva, que significa el ahora y el un día, el mar de nosotros,  y vuelvan las golondrinas consensuando el blanco, en la reunión de nuestros labios. 
Tenés un gesto  inescrutable   en el rostro.  Te supe toda,  y nunca qué decías,  si pedías una magia,  alguna diversión,  pudiste decir  no sé quién sos ,  no sé quién soy ,  pudiste pedir salvamento  o que me vaya lejos,  pudiste...   Pero ya te vi,  y te salvé, aunque no sé  qué decís.

ahora vas a saber más de mí

Imagen
Ahora vas a saber más de mí porque te lo escribo. Antes de mi rostro joven, está mi mente de rincones, de estufas y sillones;  humorosa. Mi mano decía  que habrá papeles que no entiendan mi lengua;  ni el cincel que cargo  puede abrir aquel mensaje. El mensaje es de amor, de ojos negros,  apenas alcanzados por la lumbre, apenas revestidos del brillo del que dice la verdad, y que la masculla porque cree que así no vence. Así, el poema que te nombra, desde sus primeros balbuceos, intenta aprehender tu corazón. Pero igual te vas con prisa, y en tu marcha no hay relevo. El día que completes tu diatriba, y te vengues de mis ojos, por fin, serás un ángel.                                        →   Audio