el grito
Sos una palabra fuerte, no porque te diga con intensidad, ni porque refieras a algún insulto. Sos una palabra que llena mis ojos, aunque te reprima con todo mi orgullo y te esquive en los corredores de mi sien. A veces te borro, a veces te escribo, porque dolés y, a la vez, me parecés un despertar delicioso. Cuando el silencio comienza a taparte se lo permito y lo observo desde lejos, pero inmediatamente corro a salvarte, y te grito, te suelto ahí donde no hay nada, para que vuelva el amor.