rendición
esa tarde tuve la sospecha el humo llegándome por algún lado la presencia de un eco entre los árboles de enfrente sin cara y sin boca casi sin adjetivación como me enseñó Lita que Borges escribía de que hay un instante que se repite y se extingue en cada tira de existencia en una lengua que da forma a cualquiera de las palabras en esos abrazos que significan la despedida o el reencuentro o que se acaba el tiempo o que has hallado al amor de tu vida pienso que es una baldosa partida donde no caben jamás la nostalgia la bondad ni el amor ni las normas ni la clase de personas que somos es esa muerte que nos confina y estira en el tiempo nosotros seguimos todos cautivos de la misma luna moderando el deseo y sus flores pendientes de los finales felices desnudos pero avergonzados evitando al espejo que nos replica nos multiplica nos arrebata la peculiaridad