Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2015
Busco una piedra de orillas blancas que esté justo en el frente y en la tarde y en la paz que dé flote a tu puerta a la puerta que desconozco discurriendo mansamente sin decir otro nombre porque a vos exilio oscuro te palpo como a un don te bebo y luego te creo

aquellos vivos

Llegar ver el riesgo y la belleza amistadas ser de la cueva sin olvidar el traje exacto del sicomoro abalanzarse y estocar el hastío estar en una bossa dulce estregando el aire hasta sanarlo Esos son mis días hábiles que estrían lo nuevo copiosos lagos escritos impecables indivisibles de cienos fortuitos con aquellos vivos caminados
De vez en cuando, tu jardín florecido deja postales de amor. No dardos verdes, ni preciosos mandalas. Nomás la mejilla sonrosada viene a ronronear tus gracias. Cada poema  es una nota fugaz, de una piel, de un duelo, de una estrella descaminada; una gota grácil del vino blanco que bebo, y escolta la parte tuya y la parte mía. En la estrechez del tiempo, en la declaración del alba, desde que levita el rocío, somos un verso sincero.

tomaluz

Imagen
Fortalece tu luz, aunque sea la voz tímida, trémula y caminante de tu aro celeste. Yo la veo detrás de, cuando pasa por el cielo, alrededor, en la arena del árbol caído. Y si puedes con el barro desvirtuar el ágata del clérigo, sin ciencia, con amor, el hombre ciego podrá volver.