alma de la tormenta no me inquietan tus ecos tus rebatos de llegada desorientado gusto de vos y de tus meses sin decir nada y ahora cuando venís sos únicamente mía yo alcanzo sin esfuerzo tu oído porque vos sos la tormenta pero no como la tormenta y te hablo de mis meses callados en una sola noche cuando te vas me volvés sombra hasta el cielo de dios cambia y es una caja pagana un barullo impertinente que me eriza el sueño me vuelvo a fabricar vulnerable osamenta encuentro el silencio y el espeso pálpito que crece como la confianza en mí mismo.
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