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Mostrando las entradas de septiembre, 2015

voluta [con Marlene, Ana Laura y Mauro]

“Voluta de nada, pero en visión circular” -dijo Kohelet-, como los que danzan adivinando los siguientes pasos, imaginando el recorrido de la huella anular, espirales de sí mismos, muebles que levitan. Síncopa de dolor que rompe las octavas en el aire, ¿dónde estará el nombre que abre esa piedra? Recuerdo celoso que rasgó este vals… ...La música de mi hueso se rompió de noche. Pero vamos, ¡que no es el sonido del silencio sino del grito, lo que conmueve al último de los ojos abiertos, lo que se consuma en una esfera y desliza por la sien! No es el sonido de mi nombre, es una mudez viuda y deslenguada. ¡…Todo ha sido el viento….! (Y la forma de premonitorios sueños) ¿Qué más dirá el horizonte de este invierno? ¿De esta voluta de nada, hablante Kohelet…?

turquesa

Imagen
A turquesa se la conoce por los ojos (dejan pasar mucha luz de su alma) por sus caderas (siempre bailan, a veces duermen) por sus guirnaldas (traídas de lejos, bien se sabe) Yo la conozco un poco y me gusta me gusta cuando toca mis estrellas  mis encuadres mis sábanas cuando se moja el pelo en la ducha y descubre el piano que lleva consigo Porque turquesa me gusta pero no es solo por los ojos ni por la ducha ni por el piano ni por lo diáfanas que son sus ventanas me gusta por la primavera  que le vi la última vez en la oreja.

equilibrio

estaba acostado con la cabeza apoyada en el parque cuando anochecía vi la estrella arriba alta entre las ramas que la ocultaban cayendo a plomo sobre mi frente juro que fue perpendicular lo único que hacía era caer como una tortura china de a gotas de luz brotaba en su vicio delirante como un beso empalagoso desusaron mis ojos que ya no vieron más nada ni a ella a mi lado ella estaba en mi enojo y hablaba o callaba mientras tanto sin saber donde estaba yo yo estaba acostado ya lo dije con la nuca en el pasto o la frente en la estrella intentando discernir el silencio de la luz
te abrazo y lo hago con la fuerza y la claridad de esta tarde que se frota  en mi ventana como cuando andábamos con las crines volándose gozando por la satisfacción de no ser vistos y rompimos ese picaporte y los dos nos miramos cómplices con los dedos índice marcando el silencio no aguantamos una risa naciendo desde el fondo de esa habitación antigua y seria desnudos contra la puerta por eso te besé con los ojos abiertos con las manos abiertas con el pecho anudando tus manos para siempre
simulo una grieta lo intento en la tapia que encordona su silencio mi pecado y nos deja solos cada cual con su imagen que podría ser distinta  si aceptáramos  nuestros rostros de abandono  todos nuestros rostros  o los ojos terminales   de los buenos que se han ido todas las noches o las calumnias de la noche dibujo lo que nos pasa después de las sombras me llegan luces extrañas con su última risa evocada espero que asome en vano cuando se hiere un sueño el recuerdo timbra y continúa lo que ha sido  nunca lo acabará  porque también es deseo llegará el día en el que no proteste lea sus labios salientes como un vocablo nunca visto  pero con esa sonoridad de la casa

te enamoro

Yo te voy a volver a enamorar, a vos, que te creés salva, que andás por la vida olvidando mis momentos.  Voy a ser tu último gran amor, y, cariño, no te estoy pidiendo permiso. Será una esquina inolvidable, una espalda que se encoge, el que primero ría, pierde para siempre.  Entonces, ¿hace falta la regla? si yo no puedo ir,  vos aún no llegas a la puerta, si continuamos lejanos es por la fuerza,  ¿qué seremos cuando nos demos por vencido, cuando no haya cuenta de nada, y se borren nuestros ojos niños? O nos crucemos despacio,  más o menos, casi fuerte, fuerte se meta mi nombre, entre esas manos tuyas: me deslizo, me quedo quieto, no molesto ahora,           te enamoro.