te abrazo
y lo hago con la fuerza y la claridad
de esta tarde que se frota 
en mi ventana
como cuando andábamos
con las crines volándose
gozando por la satisfacción
de no ser vistos
y rompimos ese picaporte
y los dos nos miramos cómplices
con los dedos índice
marcando el silencio
no aguantamos una risa
naciendo desde el fondo
de esa habitación antigua y seria
desnudos contra la puerta
por eso te besé
con los ojos abiertos
con las manos abiertas
con el pecho anudando
tus manos para siempre

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