noches caducas

La miré mientras yacía en su vasto sueño. La impavidez se trazaba en el filo de sus ojos cerrados. “Completamente indefensa” murmuré. Tracé mis recorridos por su inmaculado cuerpo como si fuera un mar y yo su habituado navegante, y me dispuse a hundirme en ella tanto como se me permitiera, en el vacilar de las madrugadas. La noche se hizo larga contemplándola. Solo se interponían en mi concentración unos ruidos sordos de hojas errantes marchando junto al viento, que no lograron desviarme de su piel desnuda, culpable de mi intensa obsesión por poseerla.

Sus parpados al fin desvistieron esas hermosas pupilas en las que me ahogaría por mucho tiempo. Todo se volvía cálido con sus manos exigiéndome que bajara hasta sus labios. Noche que se repetía por las noches durante vaya a saber uno. Me lancé detrás suyo aferrándome; una de esas pretensiones ilusorias de perpetuar las cosas, pero el tiempo se encargaría de hacernos ver su mejor talento. Es que él nunca tuvo una mujer como ella.

Mi cama late aún por esos paréntesis de vida pasada. Fueron los que torcieron mi uniforme existencia. Hasta que no la tuve tampoco supe del dolor; ahora lo bebo y no lo comprendo. Cuando uno lo encuentra, acaba domesticado por él.

Fue un desgarro. Claro. Es que yo era inexperto en cuidar de ella. Se me resbaló de las manos y se desvaneció en un suelo siempre rígido para quebrar, pero muy blando al sepultar. Todos corren en contra de uno. O uno solamente corre.

Ella, por supuesto, no regresó, ¿y a qué iría a regresar? Está bien lo que hizo. Pero la recuerdo. Algunas otras camas la habrán cobijado del frío que pasó conmigo. Estará feliz, y habrá olvidado ya ese mal gusto. Por otro lado, no la puedo dejar ir de mí. Indudablemente el tiempo no supo qué hacer con esto. Su cuerpo está lejos del mío, pero una serie de espejismos invaden mis noches y la reclamo, consumiendo todo el humo de mi soledad. Exhausto, me encuentro en las mañanas siguientes como si jamás hubiera existido una noche de descanso; esas son sus noches, nuestras noches. Las viví todas juntas, en vez de repartirlas equitativamente para que la vida luego no perdiera sentido. Siempre tan precipitado que no me he detenido a apreciar estos sutiles, y definitivamente, irrecuperables momentos. Hoy las alcanzo a ver solo en mi memoria, en recuerdos vagos de lo que podría ser otra vida. Fue otra, sin duda.

Fueron también otras noches. Noches que han ido desapareciendo; noches que han caducado. Sonrisas que ella recluyó y ya he olvidado sus maneras. Estoy en lo oscuro de sus ojos, pero me veo reflejado solo allí: lejano.

Comentarios

  1. estoy es muy bueno, gianni. estoy sintiendo una envidia incómoda.

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    1. este hombre "escribe" hasta en los comentarios. Que ese sentimiento sea para que escribas más amigo :)

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  2. gracias por ayudarme a recordar cuan importante es ... "apreciar estos sutiles, y definitivamente, irrecuperables momentos "...

    tenès una fantàstica forma de expresar.

    Gracias por no privarnos màs de tan grande capacidad!

    maybe.

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  3. Simplemente...ME ENCANTO!!!! Muy bueno Giann!!!!!

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