alma de la tormenta
no me inquietan tus ecos
tus rebatos de llegada 
desorientado gusto
de vos y de tus meses 
sin decir nada

y ahora
cuando venís 
sos únicamente mía
yo alcanzo sin esfuerzo tu oído 
porque vos sos la tormenta
pero no como la tormenta
y te hablo de mis meses callados
en una sola noche 

cuando te vas 
me volvés sombra 
hasta el cielo de dios cambia
y es una caja pagana
un barullo impertinente
que me eriza el sueño 

me vuelvo a fabricar
vulnerable osamenta
encuentro el silencio
y el espeso pálpito
que crece
como la confianza
en mí mismo.

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