Está abultada
celeste, en un sillón negro,
abrazada a la estampa
de todos sus pensamientos,
heridos a cada rato
con el iris inquieto
y el pecho desordenado.
celeste, en un sillón negro,
abrazada a la estampa
de todos sus pensamientos,
heridos a cada rato
con el iris inquieto
y el pecho desordenado.
Es la verdad, la hipocresía,
la justicia, el hambre:
reúne todo
en sus lentos párpados.
la justicia, el hambre:
reúne todo
en sus lentos párpados.
Cuando los duerma,
dormirá también al mundo
con todos sus sueños,
y el amor será para siempre
el sendero más hostil y precioso.
dormirá también al mundo
con todos sus sueños,
y el amor será para siempre
el sendero más hostil y precioso.
Pero no duerme,
y continúa adivinando el futuro,
yendo y viniendo,
yendo y viniendo,
sin que alguien lo note,
cicatrizando, desencontrando,
recibiendo la luna en secreto,
con todos los sentidos ocultos
detrás de los tiempos.
Ella merece el amor,
pero no ese panfleto gastado
que algunos idiotas
insisten en ofertar;
quiero decir
que es justo que reciba
una flor inmortal,
y no de un sujeto común y corriente
sino de algún ser invertido
que tenga menos frente
que un corazón leal a ella.
Ella merece el amor
y dejar de tirar lágrimas,
de perderlas sin sentido.
Tendrá pronto un musgo suave
sobre su rostro paspado,
las manos llenas de bendición
y el corazón blando.

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