rendición

esa tarde tuve la sospecha
el humo llegándome
por algún lado
la presencia de un eco
entre los árboles de enfrente

sin cara
y sin boca
casi sin adjetivación
como me enseñó Lita
que Borges escribía 

de que hay un instante
que se repite y se extingue
en cada tira de existencia
en una lengua que da forma
a cualquiera de las palabras

en esos abrazos que significan
la despedida o el reencuentro
o que se acaba el tiempo
o que has hallado
al amor de tu vida 

pienso que es
una baldosa partida
donde no caben jamás
la nostalgia
la bondad

ni el amor ni las normas
ni la clase de personas que somos
es esa muerte
que nos confina
y estira en el tiempo

nosotros
seguimos todos 
cautivos de la misma luna 
moderando el deseo
y sus flores

pendientes de los finales felices 
desnudos pero avergonzados 
evitando al espejo
que nos replica nos multiplica
nos arrebata la peculiaridad


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