el grito

Sos una palabra fuerte,
no porque te diga con intensidad,
ni porque refieras a algún insulto.

Sos una palabra que llena mis ojos,
aunque te reprima con todo mi orgullo
y te esquive en los corredores de mi sien.

A veces te borro, a veces te escribo,
porque dolés y, a la vez,
me parecés un despertar delicioso.

Cuando el silencio comienza a taparte
se lo permito y lo observo desde lejos,
pero inmediatamente corro a salvarte,

y te grito, te suelto ahí
donde no hay nada,
para que vuelva el amor.

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