Tenés un gesto 
inescrutable  
en el rostro. 

Te supe toda, 
y nunca qué decías, 
si pedías una magia, 
alguna diversión, 

pudiste decir 
no sé quién sos
no sé quién soy
pudiste pedir salvamento 
o que me vaya lejos, 

pudiste...  
Pero ya te vi, 
y te salvé,
aunque no sé 
qué decís.

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