Yo ando leyendo
el otoño que viene de vos
los folios que tu paisaje interno
los folios que tu paisaje interno
ha ido conflagrando
las cenizas que flotan luego
las cenizas que flotan luego
indemnizadas por la corriente
y llegan a mi mano
en la ribera opuesta
con la marcha ambivalente
de un soldado que ha huido
y llegan a mi mano
en la ribera opuesta
con la marcha ambivalente
de un soldado que ha huido
Soy su oyente intimado
abro el signo la boca
antes me descalzo tiemblo
abro el signo la boca
antes me descalzo tiemblo
entiendo el peso exacto
de una lágrima tuya
los ojos empeorados
por cualquier mentira
o por cualquier lejanía injusta
la manera de salvaguardar
el escondite la plegaria tu voz
de una lágrima tuya
los ojos empeorados
por cualquier mentira
o por cualquier lejanía injusta
la manera de salvaguardar
el escondite la plegaria tu voz
Te nombro
para que entregues
para que entregues
tu sonrisa en puntas de pie
y enrojezcan la vida toda
el consuelo la semilla elegida
en la madeja de besos lentos
Te nombro
para que seas conocida
y no ceñida de lo malo
sino de un abrazo hipodérmico
de un despertar que ligue
convierta sahúme aliste
tus alas
Querido hermano que el otoño guarde la calidez de tu alma, toda junta en su abrazo.
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