ellos y nosotros
Si tuviera voz
para leerte este poema,
me sentirías en el alma,
vibrándote caliente,
trepando como un fugitivo
que ansía la claridad.
Si así fuera,
aguardaría hasta tenerte
crecida y blanca,
solamente dicha por las sábanas,
que apenas revisten
tu humedad.
Con las nieblas tempranas
estaré cuidando tus pasos,
aunque regresen tímidos
les concederé la prisa,
que simpaticen los labios,
¡que dispensen su estera!
baste dormir,
cernidos por el silencio
que nos hizo ellos.
para leerte este poema,
me sentirías en el alma,
vibrándote caliente,
trepando como un fugitivo
que ansía la claridad.
Si así fuera,
aguardaría hasta tenerte
crecida y blanca,
solamente dicha por las sábanas,
que apenas revisten
tu humedad.
Con las nieblas tempranas
estaré cuidando tus pasos,
aunque regresen tímidos
les concederé la prisa,
que simpaticen los labios,
¡que dispensen su estera!
baste dormir,
cernidos por el silencio
que nos hizo ellos.
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