julia

Aminoré la marcha.
Julia es una seña detrás mío,
tengo sus balizas en la nuca,
pregonan la retirada
o suelta su amenaza:
Julia no hace cosquillas.

Me temo
que es el fin de la tregua.
Ahora un espacio
gordo y seguro
me afecta el agua
en las ojeras.

Cuando ella baje
habrá dejado de llover.
Es una lástima
no verla mojada,
ese cuerpo es una pesadilla
que no cree en el amor,
y termina deshojando
hasta la flor enjuta.

Julia no se desdice
ni toma prestado:
es dueña.

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