he decidido que la fiera soy yo
¿Será la verdadera cueva la que nos hizo más fuertes?
Ahora sosiego por un tiempo,
pinto la muralla y salgo a cazar algo temible.
No responde nadie a mis gritos de guerra,
aunque se ha perdido el hambre
he decidido que la fiera soy yo.
¡Es que las heridas del alma son tan viejas!
Están tan viejas que se lloran entre ellas.
Ya ni importancia les doy,
me cansaron de sus penas,
sus eructos, y sus caras de inocencia.
Digo basta, y que nadie la siga.
Ahora sosiego por un tiempo,
pinto la muralla y salgo a cazar algo temible.
No responde nadie a mis gritos de guerra,
aunque se ha perdido el hambre
he decidido que la fiera soy yo.
¡Es que las heridas del alma son tan viejas!
Están tan viejas que se lloran entre ellas.
Ya ni importancia les doy,
me cansaron de sus penas,
sus eructos, y sus caras de inocencia.
Digo basta, y que nadie la siga.
Hay alguna alpargata de clavos
arrepentida en el patio,
de cuando corría rápido,
de cuando alcanzaba las metas
y me preocupaba el tiempo.
Allí me hundo contra el fuego
y esas llamas me purifican
en cuanto me acerco
para llenar los ojos.
Nada se me derrite ahora.
He perdido el cielo hace rato
y en lo que siento no hay tamiz.
Dejen que venga contra mí
el mar y sus años.
Yo seré un niño jugando
y Él será mi barro.
de cuando corría rápido,
de cuando alcanzaba las metas
y me preocupaba el tiempo.
Allí me hundo contra el fuego
y esas llamas me purifican
en cuanto me acerco
para llenar los ojos.
Nada se me derrite ahora.
He perdido el cielo hace rato
y en lo que siento no hay tamiz.
Dejen que venga contra mí
el mar y sus años.
Yo seré un niño jugando
y Él será mi barro.
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