desde la intemperie
Ráfagas azules
se apoderan de mi aurora
El pensamiento discurre
entre los árboles como un sendero
y yo voy y vengo con los ojos
que perciben su figura
débil humeante
sumergida en el bosque
como si recién la hubieran creado
Cuánto amaría escucharle la voz
ese suministro tibio respirado
y sentir que sus desapariciones
me arrastran a mí también
no en un eco vertido del pasado
dejar el dolor allí la incertidumbre
y ser del presente
No tardo en reconocer
cierta magia entre nosotros
una vena incorruptible
Somos un lienzo siniestro
que narra la tempestad y el milagro
las manos y las miradas
después de eso
Le besaría la boca
siento esa gravitación
le besaría la valentía ahora
o el coraje o el miedo terrible
le diría que no puedo abandonar
nuestros espejismos felices
y que espero que ella
los mantenga en su cartera
Miro en la noche
todavía su figura
todavía yo
lejos del cielo
perdiendo mi casa
y su estrella fugaz
camina punza el deseo
libra en mi pecho
una batalla impresionante
Quiero que me lea todo
hasta que se enamore
quiero que me repita
mientras se baña
y me dibuje en el techo
que mira antes de dormirse
Quiero ser su confesión
la misma eternidad
en todas sus religiones
la continuación feliz
de su cuento de hadas
Quiero ser la agitación en su abrazo
la conveniencia y la casualidad
la imposibilidad
que se vuelve posible
gracias al amor
y que cuando calcule tanto
ame viva despierte más
en este bosque
en la integridad de este bosque
que es su libertad.

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