algún otro camino

Desde entonces
desde que mis ojos
no te encontraron más
desde que mi puerta
dejó de hacer una fiesta
cada vez que aparecía
tu figura alada

desde ese instante
la furia de mi alma
se agitó con más fuerza
peor que al comienzo
que aquella vez que creí
que eras un milagro
en mi días
y me sentí solo
horriblemente solitario

como cuando uno descubre
que todo lo que sostiene su vida
es incierto
porque para mí
todo lo certero
todo lo grato
todo lo amable
era tu boca y sus besos
tu boca y sus palabras
tu boca y su silencio santo
sobre mi pecho

hoy no hay nada
que extrañe más
que creer que estás
y que estás para mí
no marchando extraviada
por algún otro camino
sino deambulando conmigo
con capucha y manos confiadas
en lo oscuro y en el sol.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

noches caducas

quisiera morir con el amor a mi lado

dos baldosas