soy una piedra
jalada contra esa superficie
sobre esta piel blanda y quieta
tengo el presentimiento
de que no estoy lejos
del lugar de los abrazos
y subo como si lo viera todo
como si ese camino fuera
el paseo de toda mi vida
el paseo de toda mi vida
subo y me trepo
hasta el sitio mismo
donde se colocaron los perfumes
hasta el sitio mismo
donde se colocaron los perfumes
pero llevo otros ojos
parecidos a un túnel claro
casi irreconocibles
blancos
tarros de olvido
no regresan jamás
doy muy finos suspiros
en el pecho en la gramilla
y un sol largo que termina
declara en voz alta
nuestro más vivo deseo
nuestra protesta impetuosa
nuestra más íntima
plegaria suspiro lágrima
por dejar de despedirnos.
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