seis años

cuando regrese del viaje 
habrán pasado seis años 
no me quedará ningún miedo 
ninguna bronca tardía 
te tendré siempre al sol 
siempre aislada de tus últimos desvíos  
te tendré para mí sin que nadie lo sepa 
perdida entre las hojas de algún árbol 
sentada en el sur de mis pupilas 
justo en el brillo y en el borde 
con la voz que aprendí 
de todas tus palabras en mi boca 
con la mirada quieta 
con el tacto enloquecido 
estrepitoso en la mejilla 
cuando la noche se vacía 

y el viento vendrá 
palpitando como tus pasos 
brotarán las almas gemelas 
como fantasmas ciegos 
donde nos quisimos y necesitamos 
en nuestra madrugada 
en nuestro cariño sencillo 
donde fuimos y seremos 
esquina tímida  verde noche 
furiosos demonios 
pequeños muy pequeños 
niños 

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