no sabemos
no sabemos nada
puede ser blanca la tormenta
como el humo que escala el fondo del valle
o tímida como tu mirada cuando eras niña
pero vendrá a desacomodarlo todo
y no sabemos cuándo ni qué
no sabemos si seguiremos aturdiéndonos
con sonares nocturnos
cuando enfoca el oído
en la garganta inmóvil del pensamiento
o si habrá lluvia plena en la mañana
que nos humedezca la panza
el aire en los pómulos las ganas
todas las aventuras del sol
en la punta de tu nariz
o si correremos el riesgo
de aburrirnos juntos
como grandes amigos
y decirnos con las manos
unos milagros impresionantes
a favor del calor de nuestro sexo
pero no sabemos nada
y en esa fragilidad hay otra respuesta
no tan clara como la que se cuenta
más osada y más vital
la posibilidad de un amor imperdonable

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