esta meseta

Pero esta meseta,
es la meseta y la piedra
de tu ventura,
y si fueras más pequeña,
también la arena de tu balde,
de tu rodilla y tus ojos.

O es el tiempo que se recorta,
se allana, se ablanda,
recordando-adivinando
el horizonte de tu vidriosa suerte,
el musgo de todos los años
que no cuentas.

Ahora que no quieres ver crecer,
ahora que también simpatizas con
                                               el vacío
y desazonas entero el valle,
te digo:

hay una larga bajada
que te tomará por sorpresa,
hay un vuelo posible
que procede de esas manos,
y el final, atemperado,
seré yo.

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