no vine para quedarme quieto
No vine para quedarme quieto,
mi alma se ha movilizado,
no le satisface tu gran verdad.
Ha oído algo por allá,
un aullido lejos que cae torpe
desde algún pasado,
en una botella mensajera
tirada a las aguas.
La distingo con la primera marea
como la tarea de una luz intermitente.
El problema es que no,
nunca emprendí el nado,
y me he quedado esperando.
Ahora me descubrí sumergido,
sangrado, con los pies hundidos
en vaya a saber qué vidrio.
Necesito ese mensaje conciliador
de mi alma:
leeré sus párrafos, si es que los hay;
tomaré el papel atribulado,
si es que siquiera hay papel adentro;
creeré en su esencia, si,
y necesariamente si,
eso que veo
sigue siendo la botella que flota,
o una gran mentira.
mi alma se ha movilizado,
no le satisface tu gran verdad.
Ha oído algo por allá,
un aullido lejos que cae torpe
desde algún pasado,
en una botella mensajera
tirada a las aguas.
La distingo con la primera marea
como la tarea de una luz intermitente.
El problema es que no,
nunca emprendí el nado,
y me he quedado esperando.
Ahora me descubrí sumergido,
sangrado, con los pies hundidos
en vaya a saber qué vidrio.
Necesito ese mensaje conciliador
de mi alma:
leeré sus párrafos, si es que los hay;
tomaré el papel atribulado,
si es que siquiera hay papel adentro;
creeré en su esencia, si,
y necesariamente si,
eso que veo
sigue siendo la botella que flota,
o una gran mentira.
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