ese verano siempre


siempre hallaba
la forma de flotar en el sur
solía ir con ella al otro lado
y dejábamos que a los troncos
se los llevara el agua

permanecía embriagado
de la marea  la luz del cielo
de las cerezas  del huerto virgen
y en eso consistía la canción

que en la bolsa cabía el sosiego amado
la redención del silencio del tacto
el poema de sus labios
el poema en sus labios
el poema eran sus labios

el justo equilibrio
de los árboles sobre la frente
donde nacen solfeos con el viento
sueltan danzas extrañas
y los pájaros pierden la tierra
vuelan  cosquillean

vigilan la ermita que formamos
y dormiremos ese verano
siempre

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