no habrán manos seguras para la rosa
Y esto sucede cuando se cría una rosa:
aunque se la espere desde el brote
siempre una mano la quebrará después.
Las manos codician, las rosas seducen;
es esta la espina con la que juega la libertad,
que el amor no podrá sopesarse en el acto,
que el arrojo sensual que hizo feliz a la rosa
jamás volverá a hacerla feliz.
Y el encanto, que esconde en sí la tragedia,
cede tras ella dejando su nombre.
No habrán manos seguras para la rosa.
aunque se la espere desde el brote
siempre una mano la quebrará después.
Las manos codician, las rosas seducen;
es esta la espina con la que juega la libertad,
que el amor no podrá sopesarse en el acto,
que el arrojo sensual que hizo feliz a la rosa
jamás volverá a hacerla feliz.
Y el encanto, que esconde en sí la tragedia,
cede tras ella dejando su nombre.
No habrán manos seguras para la rosa.
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