los ojos que tienes de mí

al suspendido atardecer invoco
al río que pasó por nuestras piernas
y llevó algo de nosotros, juntos
sean las culpas
sea la inocencia del torso desnudo
sea el camino que desechamos
no son inválidos, no son inciertos
los ojos que tienes de mí

escribo porque el pasado mantiene su boca abierta
despejado, el cielo sigue llegándome tarde
disolviendo en la mirada una cuota de vos
me contamina, me embalsama el labio
y te veo -te vuelvo a ver-
como si habitaras mis certezas
acomodada a mi espacio diminuto

invoco al último verano viviente
que nos entregó tras sus puertas
las bondades de la cercanía
despertados en el escondite
en el centro
nosotros golpeamos la tierra
nosotros abatimos la carne y abrimos fuego
nosotros amamos la guerra

caímos
pegados, perdidos, quemados, abiertos
no son inválidos, no son inciertos
los ojos que tienes de mí

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