el ojo cautivo
dos estrellas en la boca
y Sirio mirando al fondo del techo
su carne se desplaza con confianza
en las sombras espera al acecho
del ojo cautivo
del salivar incontenido
del secreto
no hay molduras y la niña
abandona los esquemas
hasta ser ella misma
una princesa
tres besos fugaces pasaron
y Sirio ya ni alcanza
a ver nada

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