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Llegué a una estación vacía esperando a los perros que venían ninguneando con la cola y el tren ya había chocado que era lo único que quería ver chocó y dijeron que fue en cámara lenta que todos los pasajeros taparon las ventanas para que nos los vieran sangrando porque les daba vergüenza Que lástima pensé porque no es algo que uno vea todos los días me abracé a un poste con mucha fuerza lo derribé sobre la frente de una viejita que pasaba se le doblaron los lentes por la mitad todos me aplaudieron sobresaltados escupí el piso desparramé mi saliva con el pie desnudo y me fui muriendo orgulloso de dicha proeza de haberle dado un aliciente a estos mundos ficticios

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