de cuando me quité la vida

Estoy en blanco. Igual mi pierna tiembla.
Paso inadvertido en este cobertizo dionisíaco, pero me dan paz, y no me piden nada a cambio.
Lloran los sauces sobre mí como nunca han llorado. Yo, callo (quiero llorar mas su llanto es sagrado).
El silencio ha sido mi mayor regalo, el del cielo.
Me abduce el rayo de sol y luego me suelta en el agua.
Se muestra mi imagen invadida –profanada- por la corriente. Mi pensamiento también.
Caigo con los párpados envenenados de sueño.
Todo se detiene. Aun mi corazón galopante.
No habrá más luz para mí.

Comentarios

  1. Genial, Gianni. Me gusta la sensibilidad de este clima que creas...

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. oh que sorpresa leerte por acá Lali, gracias por tomarte el tiempo de sentir mis voces. Abrazo!

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

noches caducas

quisiera morir con el amor a mi lado

dos baldosas