adán

Bebió de la noche su almíbar más viejo
hasta que el cielo se le volcó de los ojos
y gritó las primeras palabras al vacío
sin que hubiera nadie para oírle.

Su voz vibrada
se hizo un canto reído y llorado por abuelos
al calor del fogón, con el fuego en sus rostros,
lamento desgarrado del corazón valiente y solo
nana que hace dormir a muchos pequeños
que ni eso saben oír todavía.

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